Parangaricutirimícuaro

1am. Escucho un chillar a lo lejos, mi primera reacción es un susto pero luego te veo y lo recuerdo. A pesar de tener tu cama el clima es frio, lo pienso mucho pues no te hemos enseñado (ni lo haremos) pero te levanto y te acuesto conmigo. Trato de cobijarte pero te acaloras pronto, así que sólo te acurrucas sobre la almohada a mi lado.

Mil regaños por lo sucio de las cobijas después, haz crecido tanto que ya no es el espacio adecuado, además que tenerte pedorreando en mi cara no parece divertido. Lo platicamos y ahora te colocas a mi lado, sobre la cobija por aquello de ‘la calors’.

Dos pesos pesados, sobre una pobre cama individual con MUCHOS años encima, roncamos y nos pedorreamos como si fuera competencia; pero siempre descansando como reyes, aunque cada vez el espacio en la cama era menor.
Alguien ajeno por celos y miedo, te abre la puerta esperando deshacerse de ti; pero la familia siempre encuentra la forma de regresar y tú lo haces. Siempre lo hiciste.

Escuincla tuvo un difícil encuentro contigo, por alguna razón te teme y pese a que te ve en el papel de baño le das miedo. Con el tiempo te toma un cariño impresionante, difícil no hacerlo, tu un latoso de primera con un corazón de Champions League. Sin lugar a dudas pasan los años y sigues con nosotros gracias a ella.

Para Mocosa fue un poco distinto, creo los latosos pasan más tiempo contigo. El mayor te ha sacado varias canas con el pasar del tiempo. Juegan muchísimo, dos locos por la casa. Con el pequeño, a pesar que tu edad ya no te da para correr como antes lo intentas. Eres el peluche viviente más fantástico para él.

Mi sacrosanta madre, como te odia cabrón, le llenas de pelos todos lados, le haces un tiradero, pasan los años y sigues orinando dentro de la sala (siempre el mismo lugar). Si ves comida fuera y nos distraemos te la llevas con singular alegría. Al menos la mitad de sus canas son tu culpa y por ello te odia. Sin embargo, cual madre, te ama en secreto pues nos burlaríamos de ella si lo aceptara.

Mi apá, quien movió los hilos para tenerte en casa, es tu proveedor de cerveza favorito en cada fin de semana. Como le gusta poner su silla en el patio, destapar su chela y relajarse de la semana complicada en la escuela o el trabajo. Sabiendo que a tu papá le gustaba la chela decidió intentarlo contigo, y de tal palo tal astilla, con que singular alegría bebes hasta la última gota de la botella.

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1am. Escucho rasguños a lo lejos, mi primera reacción es una sonrisa pero luego te recuerdo y me asusto. Ya no estas con nosotros, el silencio ahora es la constante y no me acostumbro. Corro a la cocina, cuido no te me avientes y me hagas tropezar. Me cercioro la puerta este bien cerrada, a pesar no hay riesgo vayas a marcar territorio o bajarle la comida a mis tíos. Llego a casa esperando tu ladrar sabiendo había llegado, o miro hacia arriba por si andas jetón, pero ya solo el recuerdo queda. Trato de no dejar comida a la mano pues eres un tragón de primera o te busco bajo la mesa a un lado de mi mamá, pero ya no estas.

Eres mi mejor amigo y mi mayor confidente. Sabes más cosas de mi que cualquiera, conoces mi humor y cada que estoy triste vienes a verme, a sacarme una sonrisa. Te cuento mis historias de sueños y fobias, paciente escuchas sin juzgarme, porque a veces ya tenemos las respuestas sólo necesitamos quien nos escuche.

Estaré eternamente agradecido por estar con mi mamá, mis hermanas, mis sobrinos cuando yo no lo estuve. Por ser la compañía que yo no pude ser en los peores momentos. Nuevamente te pido perdón por habernos tardado tanto, si bien habíamos hablado que ya era momento de decir adiós, tu terquedad te hacia reponerte, te salía lo Mentado y tomabas fuerza para hacernos reír, para escucharnos, para acompañarnos un tiempo más. No olvidaré como, en el último día, al escuchar la puerta hiciste tu último esfuerzo, de pie hasta el final pero ya no podíamos prolongar más el momento, tú también te habías cansado de luchar, no te culpo, agradezco no te hayas rendido sino hasta el final.

Fue un honor haberte tenido de compañero estos años, ver tu mirada apagarse poco a poco fue de lo más difícil que me ha tocado hacer, pero no podía llorar, no quería que esa fuera tu última imagen hasta que nos volvamos a encontrar, trate de sonreír para que te fueras tranquilo sabiendo que, pese a todo, estaríamos bien. Gracias por todo amigo, espero Nico, Rocky, Lobo te hayan recibido con una rica barbacoa, además de una muy bien ganada cerveza.

No olvides darle un abrazo muy largo a mis amigos que se fueron primero.

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Happix

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